CAMINO DE SANTIAGO FRANCÉS: Desde Ponferrada hacia Santiago. «El Camino no se anda, se vive».

CAMINO DE SANTIAGO
SIN GLUTEN · UN POCO DE HISTORIA
DIARIO DE RUTA · CONSEJOS

Como buenos amantes del Pirineo y del mochileo, el Camino de Santiago era una idea que llevábamos incubando bastante tiempo. Tuvimos que cancelar el primer intento en abril de 2021 debido a la pandemia por el COVID, pero en noviembre no se nos escapó el título de peregrinos.

No hace falta ser creyente para hacer el Camino (O Caminho); es una experiencia enriquecedora para cualquier persona que aprecie la naturaleza y la desconexión. Cada día como Caminante descubres que tu capacidad física está por encima de lo que asumías, y que si al principio el cansancio y el dolor de pies se apoderaban de ti, tu umbral de tolerancia se va adaptando hasta que ya ni lo notas (bueno, casi).

«Sin dolor no hay gloria». Porque tienes que llegar, y cada etapa acabada se celebra con placer y satisfacción (y por qué no decirlo, orgullo) en el primer sitio con olor a lumbre que te reciba con una buena caña con tapa.

De Ponferrada a Villafranca del Bierzo.

El refranero del caminante dice que «el Camino empieza en la puerta de tu casa». Bueno, pues nosotros empezamos en la puerta de la casa de Marcos (alias Marqueiros), ponferradino de nacimiento y benidormense de corazón.

Atravesamos bosques y montes, pueblos y villas, pastizales y viñedos; conociendo a muchos peregrinos españoles y a otros procedentes de Bután, Hong Kong, Alemania, Suiza, Brasil, México, Hungría o Arizona. Lo normal es reencontrarse a lo largo de las etapas, y al final te saludas como si fueseis todos del mismo pueblo. Al fin y al cabo, somos todos peregrinos.

De Triacastela a Sarria.

Y, tras nueve etapas y 210 kilómetros en los que se entremezclaron el sol, la lluvia, la nieve e incluso el granizo, las flechitas amarillas nos condujeron a Santiago de Compostela, el tercer centro de peregrinación más visitado del mundo tras Roma y Jerusalén.


SIN GLUTEN

Se puede hacer el Caminho perfectamente siendo celíaco. No encontrarás pan o cerveza sin gluten en todos los sitios, pero en general hay opciones. Eso sí, obligatorio llevar pan sin gluten en la mochila. Y si llevas algo de embutido o barritas energéticas para acompañar, mejor que mejor.

Quizás lo más difícil es el desayuno, pues en temporada baja (de noviembre a marzo) hay muchos sitios cerrados y te puede tocar desayunar en un pueblo perdido de la mano de Dios. Suelen ofrecer tostadas y bocatas; yo pedía que me hicieran tortilla francesa de jamón y queso para comérmela con mi pan, pero hay que preguntar por la contaminación cruzada. En algunos sitios hay torta de Santiago que está hecha con harina de almendra y suele ser apta (no siempre).

Pulpo à feira en Palas de Rei.

Se suele ofrecer «Menú del Peregrino» a precios bastante asequibles. Nosotros nos pusimos hasta arriba de caldo de berzas, un potaje calentito que te rejuvenece después de caminar. Sitios majos para comer sin gluten:

  • Bar Malacaña (Ponferrada). Tienen pan sin gluten para reproducirte las tapas de la vitrina, y no lo cobran aparte (un detalle).
  • Las Eras (Camponaraya). Tostadas abundantes y maravillosas, paraíso para celíacos. Requiere un pelín de desvío del Camino.
  • Mesón de Antón (O Cebreiro). Cerveza sin gluten y carta de alérgenos de tapas. Camarero majísimo. Obligatorio probar el queso D.O. de O Cebreiro.
  • Complejo Xacobeo (Triacastela). Menú baratísimo (11€), rico y abundante. Entienden de celiaquía y tienen freidora aparte, además de pan y cerveza sin gluten.
  • O Descanso (Sarria). Menú por 10€. No hay cerveza pero tienen un pan sin gluten delicioso.
  • Adarve (Sarria) y Parisien (Sarria). Cerveza sin gluten y alguna cosilla.
  • Pons Minea (Portomarín). Menú 12€, son muy majos y tienen pan y cerveza sin gluten.
  • A Garnaxa (Melide). La pulpería más famosa de Melide (junto a la de O Ezequiel), tienen cerveza sin gluten.
  • Café Morena (Santiago). Opciones de desayuno sin gluten, aunque es carete (sitio para instagramers).
  • María Castaña (Santiago). Sitio de tapas muy famoso. Cerveza sin gluten y tabla de quesos ricos.
  • Tapería Milongas (Santiago). Muchas opciones sin gluten y pan.
Tabla de queijos en Triacastela.

UN POCO DE HISTORIA

Para entender el origen del Camino tenemos que retroceder en el tiempo, pues la Biblia nos dice que durante el siglo I d.C., los Doce Apóstoles de Jesucristo se repartieron por el mundo para predicar sus enseñanzas fuera de Jerusalén. Y aquí empieza nuestra historia:

  • Resulta que Santiago, que era pescador, fue el Apóstol que vino a predicar a Hispania (España) y especialmente en Gallaecia (Galicia). Durante su periplo se le apareció la Virgen en la Basílica del Pilar (Zaragoza).
  • Al parecer llegó hasta el fin del mundo, que por aquel entonces los romanos pensaban que era Finisterre («Finis Terrae», fin de la tierra). Hoy en día se sabe que el punto más occidental de Europa no es ese sino Cabo da Roca (Portugal); y bueno, también se sabe que el mundo no acaba en Europa.

*

  • Cuando volvía a su tierra natal después de sus predicaciones, el pobre Santiago fue decapitado (año 44 d.C.) por Herodes, vasallo de Roma, pues ya sabemos que el Imperio Romano perseguía a los cristianos. Santiago se convirtió así en el primer mártir en morir por la fe cristiana.
  • Los discípulos de Santiago, llamados Teodoro y Atanasio, huyeron con el cadáver en una barca de piedra (sí, de piedra) y llegaron a Iria Flavia, donde amarraron la barca a una piedra grande (pedrón) que derivaría en el nombre actual del sitio: Padrón, en A Coruña (sí, donde los pimientos).
  • Resulta que allí vivía la Reina Lupa, que era pagana y les dijo «Ni muerta, en mis tierras eso no lo enterráis». Les mandó varios trabajos imposibles (como domar unos bueyes salvajes entre otras cosas) y, tras comprobar la gracia de Dios, se convirtió al cristianismo y les permitió dar sepultura al cuerpo en un monte a unos kilómetros de allí.

*

  • Pasan varios siglos en los que el cuerpo de Santiago es olvidado. Pero en el año 829 (o por esas fechas), un ermitaño llamado Pelayo es guiado por una estrella hasta un monte deshabitado sobre el cual aparecían unos misteriosos destellos luminosos.
  • Confundido, Pelayo fue corriendo a contárselo al obispo Teodomiro y descubren la tumba del Apóstol, a cuyos lados reposan también los cuerpos de Teodoro y Atanasio. Rebautizan el lugar como «campo de estrellas» (Campus Stellae, que derivaría en Compostela).
  • El obispo a su vez avisaría al Rey Alfonso II, que viajó desde Oviedo (fue así el primer peregrino de la historia) y mandó construir un templo que se acabaría convirtiendo en la Catedral de Santiago.

*

  • Entre los siglos XI y XIII, la peregrinación hasta la tumba del Apóstol adquirió gran popularidad por toda Europa; y todavía más en el siglo XV cuando se expulsaron a los musulmanes de la península bajo el mandato de los Reyes Católicos, y el Papa de por aquel entonces (Alejandro VI) la declaró una ruta oficial.
  • Hay que tener en cuenta que por aquel entonces los peregrinos se enfrentaban al frío y el clima, a las hambrunas, a la peste y otras epidemias, a posibles atracos y ataques de los musulmanes, etc… Por lo que se calcula que sobrevivían únicamente un 10%. Y luego tenían que volver, así que algunos se quedaban a vivir en Santiago.

*

  • Con el tiempo el Camino fue ganando fama e infraestructura, convirtiéndose en una ruta comercial bastante segura que permitió prosperar a España y Europa durante la Edad Media.
  • Hoy en día llegan en verano unos 1700 peregrinos al día procedentes de todo el mundo.
  • El templo vivió múltiples reformas para adaptarse a la creciente multitud de peregrinos que crecía progresivamente. La fachada actual data del año 1738.
  • Respecto a la vieira que ejerce de símbolo oficial del Camino, existen múltiples teorías sobre su origen: que los peregrinos las usaban para beber agua de los ríos, que su uso en los bautismos representa la purificación… También se dice que sus estrías representan los múltiples Caminos que confluyen en Santiago.
Mojón.

DIARIO DE RUTA

Existen siete Caminos oficiales. Todos ellos finalizan en Santiago y cada uno tiene su propia historia:

Imagen tomada de http://www.galicianroots.com.

1. El Camino Francés: el más famoso, descrito con detalle por un monje en el siglo XII. Empieza en Saint Jean Pied de Port (Francia).
2. El Camino del Norte: desde Irún en el País Vasco. Surgió como alternativa para evadir ataques musulmanes cuando el Camino Francés se volvió más peligroso.
3. El Camino Primitivo: el que recorrió el Rey Alfonso desde Oviedo para ver la tumba del Apóstol, siendo por tanto el Camino más antiguo de todos.
4. El Camino Portugués, desde Lisboa.
5. La Vía de la Plata, desde Sevilla.
6. El Camino Inglés, desde A Coruña o desde Ferrol. Se llama así porque allí desembarcaban los ingleses y otros noreuropeos antes de empezar a caminar.
7. El Camino de Fisterra y Muxía, desde Finisterre.

Sellos en la credencial.

La credencial del Camino concede cuatro vías oficiales de realizar la peregrinación: a pie, a caballo, en bicicleta o en vela (para los que vienen por mar). Nosotros realizamos el último tramo del Camino Francés, caminando desde Ponferrada hasta Santiago (unos 215 km).

El Camino Francés completo empieza en la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port, comprendiendo 32 etapas y casi 800 km. La primera etapa es probablemente la más dura y pasa de Francia a España, concediendo panorámicas espectaculares del Pirineo. Ojito con el clima, que no siempre es transitable.

Bosques gallegos. Triacastela a Sarria.

Nosotros dividimos nuestra ruta en nueve etapas. Son las etapas oficiales, sin cambios a excepción de la octava, en la que decidimos avanzar hasta Lavacolla en lugar de quedarnos en O Pedrouzo, para aprovechar el día de la llegada a Santiago.

*Iré avanzando este apartado conforme suba las entradas:


Cacabelos. Etapa entre Ponferrada y Villafranca.

CONSEJOS PARA EL CAMINO DE SANTIAGO

SELLOS Y CREDENCIAL

  • La credencial hay que sellarla en todas partes, es la prueba de que estás haciendo el Camino. Bares, restaurantes, iglesias, albergues, tiendas… Nosotros hasta en una farmacia.
  • En teoría para dormir en los albergues te piden mínimo dos sellos por etapa, pero nadie nos lo pidió.

LA COMPOSTELA

  • Al llegar a Santiago y pedir la Compostela (el documento oficial de tu peregrinaje, que cuesta 3€), a fecha de 2021 hay que rellenar un formulario online para que te den un código QR, y tienes que decir sí o sí que has hecho el Camino por motivos religiosos.
  • Se pide cerca de la Plaza del Obradoiro, en la Oficina del Peregrino.
  • Te dan también un certificado de distancia si lo pides.
La Compostela.

MONEY

  • En general se puede pagar con tarjeta, pero en unos cuantos albergues no, así que recomendamos llevar efectivo o sacar allí.
  • Suele haber «Menú del Peregrino» a un precio muy asequible (10-12€ por persona) y los albergues rondan entre los 8 y los 20€ en función de las comodidades y camas.

RECURSOS

  • Nosotros usamos la App «Buen Camino», con mucha información pero no especialmente intuitiva.
  • Las webs de meteorología (Aemet, Meteoblue) también serán vuestras aliadas.
Etapa de Villafranca a O Cebreiro.

¿DÓNDE DORMIR?

  • Albergues hay para todos los gustos. Nosotros a veces cogíamos habitaciones de cuatro, que sin duda permiten un mejor descanso; y otras dormíamos en albergues multitudinarios.
  • La mayoría estaban a la mitad debido al COVID, y algunos incluso cerraban habitaciones para cada grupo.
  • Lo ideal es reservarlos con unos meses de antelación sea temporada alta o baja, ya que la disponibilidad siempre es limitada.
  • Si durante una etapa te ves con fuerzas y quieres avanzar más de lo planeado, siempre puedes llamar para ver si hay sitio disponible antes de andar a lo loco y que luego no haya sitio.
De Sarria a Portomarín.

¿CUÁNDO IR?

  • Nosotros siempre elegimos temporada baja. Hay menos albergues y restaurantes abiertos, pero también está menos masificado (a partir de Melide confluyen varios caminos y en verano está atestado).
  • El clima en Galicia es cuestión de suerte: a una amiga en julio le diluvió todos los días, y nosotros en noviembre tuvimos varios días de sol.
  • En otoño están todos los bosques preciosos; la mochila tiene que ser más grande porque llevas más peso, pero también te deshidratas menos.
  • IMPORTANTE: De noviembre a Semana Santa está todo cerrado (albergues, bares, etc.).
Sarria.

¿QUÉ ROPA LLEVAR?

  • Vale, este es un tema peliagudo. No hay que llevar mucho recambio porque es peso extra y cada 2-3 días se pueden poner lavadoras y secadoras (por cierto, lo ideal es ponerlas nada más llegar para no comeros la cola conforme llegan los peregrinos).
  • Nosotros nos llevamos dos pantalones de trekking (uno fino y otro más invernal, impermeable), tres camisetas de Decathlon, dos camisetas y mallas térmicas (no las usamos), tres pares de calcetines y ropa interior, gorro y guantes (importante), un buff para el cuello, un par de forros polares, chaqueta cortavientos, chubasquero y una cubierta impermeable para los pantalones (tampoco las usamos), calzado de caminar bueno, y lo ideal es llevar un repuesto de calzado ligero (aunque yo usaba las chanclas para descansar).
Llegando a Lavacolla.

¿QUÉ MOCHILA ELIJO?

  • Yo fui con una mochila de 55 litros que ya tenía, Influencer a la Fuga con una de 40 litros del Decathlon, más adaptada para caminantes. Ambas incluyen funda impermeable (necesaria).
  • Muy importante ajustarla bien de cintura y de pecho, es increíble lo mucho que descarga los hombros.
  • Dicen que el peso ideal es un 10% de tu masa corporal.

¿Y QUÉ MÁS METO DENTRO?

  • Botiquín OBLIGATORIO: Con vaselina para los pies antes de caminar, Ibuprofeno y/o cremas con antiinflamatorio, Compeed por si salen ampollas, y rodillera si tienes porque nosotros tuvimos que comprar dos.
  • Cosas de peregrino: Credencial (importantísimo), frontal por si te toca caminar de noche, botella que pese poco (nosotros llevábamos de litro), bastón para caminar.
  • Neceser y material de baño (toalla de ultrasecado, jabón y champú).
  • Otros: Cargador del móvil, saco de dormir (algunos albergues no tienen sábanas), crema y gafas de sol.
  • Para celíacos: Pan sin gluten y algo de desayuno.
  • Además, yo no quise renunciar a llevar mi cámara Nikon con su casi kilo de peso.
Trabadelo. Entre Villafranca y O Cebreiro.

¿Y SI ME CANSO?

  • Cansarte te vas a cansar, sobre todo los primeros días. A más días de peregrino menos notas las molestias.
  • Nosotros en la subida de O Cebreiro pensábamos que no llegábamos a Santiago, y eso que estamos muy acostumbrados a cubrir desniveles en el Pirineo. Pero caminar entre 20 y 30 kilómetros con desniveles de hasta 900 metros durante más de una semana es un reto diferente.
  • Hay un servicio que te lleva la mochila de una etapa a otra por el módico precio de 5€ (también te sirve si te olvidas el bastón en el albergue, como me pasó a mí). Se aleja bastante de la idea original del Camino, pero es una buena opción para gente con problemas de espalda o articulaciones.
Etapa entre Arzúa y Lavacolla.

¿Y SI ME LESIONO?

  • Sobre todo no hagáis el cabra. Los primeros días, creyéndome un jovenzano a mis 29 tacos, iba corriendo de aquí para allá haciendo fotos y pegando saltos desde la litera hasta que acabé el Camino medio cojo. Me duró el dolor de rodilla un mes. Pero ya lo dice el refranero del Camino: «Tanto anda el cojo como el sano», y aunque al final va mucha gente medio cascada de las rodillas, todos bajábamos las cuestas ya fuera como tullidos con bastón o marcha atrás.
  • Por cierto, hay muchas clínicas de fisioterapia a lo largo del Camino, y muchas farmacias tienen una «sección del peregrino» con rodilleras, vendas, antiinflamatorios, etc.

¿Y SI ME PIERDO?

  • Imposible perderse en el Camino Francés. El sendero es evidente y hay muchísimos mojones indicativos con los kilómetros orientativos que faltan. Sólo hay que seguir las flechas amarillas, y ante la duda se consulta Internet.
O Cebreiro bajo la nieve.

¿CÓMO ES EL DÍA A DÍA DEL PEREGRNO?

  • En noviembre nuestras horas de luz iban desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, así que nos levantábamos sobre las 7 de la mañana. Si había algo abierto tomábamos un café, y si no empezábamos a caminar con frontal.
  • Cubríamos un tercio de la etapa y parábamos a desayunar.
  • Normalmente hacíamos una segunda parada para repostar y llegábamos a nuestro destino sobre las 4 de la tarde, donde comíamos (el buen peregrino come sobre las 12-13 h y continúa caminando).
  • El resto de la tarde aprovechábamos para pasear, poner lavadoras, descansar, ducharnos, tomar algo, jugar a cartas, leer…
  • Respecto a las cenas, a veces tapeábamos por ahí y otras nos improvisábamos una cena de supermercado en el albergue. Y a las 10 de la noche estábamos ya en el quinto sueño.
Entrando a Villafranca del Bierzo.

LLEGADA A SANTIAGO

  • Recomendable llegar cuanto antes para no enturbiar la satisfacción con una Plaza del Obradoiro petada de gente.
  • Los diez primeros peregrinos en llegar tienen derecho a desayunar gratis en un restaurante de la plaza, aunque hay gente que hace trampa y llega habiendo dormido allí.
  • No eres un verdadero caminante si no asistes a la Misa del Peregrino (hay que pedir un vale en la Oficina del Peregrino al solicitar la Compostela) y tienes que entrar por la Puerta del Perdón si tienes pecados que purgar. Nosotros nos equivocamos así que no estamos purgados.

AÑO XACOBEO

  • Cuando el 25 de julio, festividad del Apóstol Santiago, cae en domingo, se declara Año Xacobeo y se promociona especialmente el Camino de Santiago.
  • Esto ocurre de forma irregular, pero nosotros tuvimos la suerte de pillarlo. Esto nos permitió ver en acción el famoso botafumeiro ya que en Año Xacobeo se utiliza todos los domingos, cuando el resto de años se reserva a fechas cristianas señaladas.
Catedral de Santiago.

Dicho esto, lo mejor es desconectar por los espectaculares bosques gallegos de castaños y robles y las acogedores aldeas rurales en las que no pasa el tiempo, recorridos desde hace más de 1.000 años por millones de peregrinos de todo el mundo en busca de respuestas y redescubrirse a sí mismos. Y, como nos dijo un peregrino hongkonés que no sabía si hacerse cura o formar una familia: «Santiago no es el final del Camino, si no el principio».

Así que coge tu mochila, el chubasqueiro, ¡y Buen Camino!

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