Las aguas del norte. Avistamiento de ballenas en HÚSAVÍK, cascada GODAFOSS y península TRÖLLASKAGI.

ISLANDIA · Día 7 de 11 · HÚSAVÍK Y PENÍNSULA TRÖLLASKAGI
De Húsavík a Hvítserkur (364 km)

[1 Octubre 2019]

¡Aghhhh, buenos días Islandia! Esta noche las temperaturas han sido más suaves y hemos podido descansar sin congelarnos. Comenzamos el nuevo día desayunando con unas bonitas vistas al mar norteño.

El borboteo de la leche calentándose y el sonido del oleaje se entremezclan mientras nosotros seguimos el protocolo mañanero diario: desmontar las camas para convertir el dormitorio en cocina, desayunar, acicalarnos un poco, lavar el menaje con agua helada, desempañar la camper y a tope de energía para la jornada.

¡Buenos días por la mañana!

Húsavík es una localidad de unos 2000 habitantes y está en el top 20 de las ciudades más pobladas de Islandia. Sus nutridas aguas permiten que su economía se sustente en la pesca y el turismo, siendo el lugar de Islandia más famoso para avistamiento de ballenas.

Llegamos a Islandia sin la intención de hacer esta excursión. La temporada más exitosa para avistamiento de ballenas es de junio a agosto, así que al preparar el viaje la descartamos de nuestro plan. Pero al llegar a Húsavík el día anterior nos empezamos a preguntar si no sería una buena oportunidad, ya que estábamos en Islandia y hacía buen clima… Total, que las compramos de forma improvisada con la empresa GentleGiants.

Avistamiento de ballenas, Húsavík.
  • Excursión: AVISTAMIENTO DE BALLENAS
  • Precio: 80€/persona.
  • Duración: unas tres horas, unas dos de transporte (ida+vuelta) y otra de avistamientos. En el viaje de vuelta te dan un chocolate caliente y un croissant (no apto para celíacos).
  • Los avistamientos dependen de la temporada (mejor en verano) y la suerte. Garantizan un 99% de avistamientos pero allí incluyen ver un lomo o una cola de lejos, evidentemente no te devuelven el dinero. Que nadie base sus expectativas en las imágenes promocionales de la empresa donde salen ballenas jorobadas saltando al lado del barco, eso no pasa.
  • Los barcos ecológicos son más sostenibles con el medioambiente y los animales. El nuestro era motorizado y le quita toda la gracia.
Cola de ballena jorobada (ultrazoom).

Al subir al barco te dan un impermeable ultra-grueso de capitán Pescanova para combatir el frío en mar abierto. Conforme nos alejamos de Húsavík, el guía nos va explicando en inglés costumbres sobre las ballenas, pero las que pondré yo aquí son las que aprendí en los maravillosos documentales de Attenborough (Planet Earth II y Blue Planet II, los mejores de la historia).

Cuando tras hora y media se avista “algo” a lo lejos, todos los turistas del barco se vuelven locos y el capitán pide que no se ponga todo el mundo en el mismo lado de la embarcación. El barco entonces mete el turbo y surca los mares a toda velocidad en dirección a la ballena. En todo momento quedamos muy lejos del animal por lo que estos no corren peligro, pero no repetiría la experiencia en un barco motorizado porque me parece una forma antinatural de realizar avistamientos. A lo mejor soy demasiado utópico.

Lomo de ballena jorobada.

Una vez localizada la ballena, la embarcación se queda por la zona, pues estos mamíferos marinos ascienden a la superficie cada 15 minutos para tomar oxígeno. Las distintas fotos se presuponen de la misma ballena y están hechas con el zoom al máximo, que es el punto fuerte de mi cámara.

Las nubes de vapor que todos asociamos a las ballenas y que se escuchan con un sonoro “¡pfbffbfbf!” son el producto de la respiración de estos animales, que no respiran a través de la boca sino de un agujero en su cabeza llamado espiráculo. Por allí expulsan el aire caliente de sus pulmones (cargado en dióxido de carbono) y vuelven a coger aire (cargado de oxígeno). Este espiráculo se cierra cuando nadan, para que no entre aire a sus pulmones.

Otra curiosidad de las ballenas es que su respiración es voluntaria, no como la de los humanos que es involuntaria. Nosotros podemos dormir profundamente por las noches, pero si las ballenas alcanzasen sueño profundo se morirían por asfixia, por lo que cuando duermen siempre tienen “medio cerebro” despierto para oxigenarse cuando lo necesiten.

Ballena respirando.

Las ballenas jorobadas o yubartas viven hasta 50 años, miden unos 15 metros de longitud y pesan unas 40 toneladas. Su corazón pesa tan solo 160 kilogramos. Vamos, casi nada.

Pero, ¿qué hacen en Islandia? Los mares fríos son los más ricos del mundo en plancton y nutrientes, atrayendo grandes bancos de peces y al resto de eslabones de la cadena alimentaria que soportan estas bajas temperaturas. Es decir, son mares con gran productividad y perfectos para la alimentación de las ballenas jorobadas, que se alimentan principalmente de krill y pequeños peces. Son animales muy inteligentes y tienen técnicas cooperativas de caza impresionantes (vuelvo a recomendar Blue Planet II).

Así pues, en verano se alimentan en aguas polares como las de Islandia y cuando llega la temporada fría migran a zonas tropicales (como Costa Rica o República Dominicana) para reproducirse y dar a luz a crías de 5 metros de largo y 700 kilos. Durante el invierno las yubartas se alimentan de reservas grasas. Los ballenatos son amamantados durante 1 año y luego se independizan de la madre.

No son nadadores especialmente rápidos y durante el siglo XX los cazadores balleneros exterminaron más de 200.000 ejemplares, sobre todo en el Pacífico. Por suerte, en 1986 se prohibió la caza de ballenas y esta especie se está recuperando con éxito.

¿Recomendamos esta excursión? Si te gustan los animales diría que SÍ, pero en un barco ecológico y en temporada alta para poder apreciar mejor el comportamiento de estos magníficos animales. Además en verano se pueden ver muchas otras especies (delfines, orcas, marsopas, frailecillos…). Nosotros aún tuvimos suerte de ver una de lejos; pero en otoño hubiera sido mejor buscarlas en zonas tropicales. Otra opción para los amantes de las ballenas es el Museo de Ballenas de Húsavík.

Goðafoss.

Al salir de Húsavík ponemos rumbo a Goðafoss, “la cascada de los Dioses”.

Sobre el año 1.000 d.C., Þorgeir (hombre de leyes del Alþingi por aquel entonces) fue obligado a elegir la religión oficial del país, entre el paganismo y el cristianismo que trataban de imponer los colonos noruegos recién llegados. Para evitar el conflicto, Þorgeir eligió convertir la isla al cristianismo y arrojó los iconos paganos de la isla (mediante los cuales adoraban los vikingos islandeses a sus dioses) en esta cascada; de ahí el nombre de la misma. Mis fotos quemadas no hacen justicia al lugar.

Realizamos otra parada en Akureyri, cuyo tráfico nos devuelve momentáneamente a Europa, pues tiene casi 20.000 habitantes, siento la cuarta ciudad más poblada de Islandia. Luego recuerdo que mi ciudad (Huesca) tiene 55.000 y es una de las capitales más pequeñas de España. La diferencia es abrumadora… Compramos en el Bonus y nos comemos unos bocadillos en el parking antes de regresar a la carretera. Akureyri está situada en un enclave bonito pero no tiene mucho para ver.

IMPORTANTE: Antes de llegar a Akureyri se pasa por el túnel Vaðlaheiðagöng, de pago pero sin caseta de peaje como en otros países de Europa. Se paga a través de la web tunnel.is y cuesta 1500 ISK (unos 10€), como máximo a las 3 horas de cruzarlo. Si no, multaca.

Conduciendo por Tröllaskagi.

Continuamos nuestra ruta metiéndonos en la península Tröllaskagi, cuyas carreteras al atardecer son una maravilla para la vista. Paramos un rato en Siglufjörður, un pueblo pesquero con coloridas casas de madera cuya tranquilidad solo se ve alterada por los graznidos de las gaviotas.

Este pueblo ha sido escenario de la serie islandesa Trapped y tiene un Museo del Arenque porque su economía dependía de estos peces hasta que en los años 60 desaparecieron de sus costas; el pueblo todavía no se ha recuperado y desde entonces el censo de habitantes sigue disminuyendo. Hay cabinas de baño gratuitas y contenedor para restos orgánicos (nos volvimos locos en Islandia para encontrar dónde tirar la basura no reciclable).

Antes de llegar a Siglufjörður se atraviesan tres túneles. Cosas importantes:
– El túnel nº1 de repente se convierte en un solo sentido. Hay remansos para parar en caso de que vengan turismos en dirección contraria.
– En los túneles nº2 y 3 hay varios rádares y no da tiempo a reaccionar así que conviene respetar la velocidad.
Antes había que pagar peaje por uno de estos túneles (Hvalfjarðargönginn) pero en 2019 ya no.

Tröllaskagi.

Continuamos bordeando los fiordos de Tröllaskagi, “la península de los trolls”. Conducir por este país es una verdadera delicia, no hace falta ir a los puntos de interés porque aunque no haya nada, lo tiene todo. A ratos el asfalto se convierte en grava, una rampa por arriba y por abajo, unas cuantas curvas sin quitamiedos, ovejas en la carretera, no hay apenas coches… Y, antes de que nos demos cuenta, ¡es la hora termal!

La sundlaug elegida es Hofsós, una piscina municipal con espectaculares vistas al fiordo. Cuesta 1.000 ISK por persona e incluye dos piscinas: una grande a 32ºC y otra más pequeña 38ºC, en la que conversa animadamente la gente del pueblo.

En las piscinas municipales islandesas, donde éramos prácticamente los únicos turistas, teníamos siempre el mismo problema: no queríamos importunar a la gente local “invadiendo” su espacio social. Ellos finalizan el día charlando animadamente en las sundlaug, así que nos daba un poco de reparo meternos “ahí en medio”. Ellos nos sonreían amablemente y con educación, pero tampoco nos daban conversación (ni nosotros a ellos). Yo, que soy curioso hasta el aburrimiento, les hubiera hecho mil preguntas sobre costumbres islandesas pero me quedé con las ganas.

Espectaculares vistas en Hofsós.

Salimos de la sundlaug prácticamente de noche —serán las 8 de la tarde— y no se nos ocurre otra idea mejor que recortar dos horas de carretera para aprovechar al máximo nuestro próximo día de ruta. Las carreteras son tranquilas y curva a curva vamos atravesando arboledas, playas y montañas, conduciendo muy tranquilos con la única compañía de las estrellas y algún que otro camión de vez en cuando.

Pero los últimos 40 kilómetros nos toman casi una hora, atravesando una pista llena de baches y agujeros, sin rastro de señalizaciones, coches o casas, que nos hacen preguntarnos si nos estamos dirigiendo al sitio correcto en medio de la oscuridad. ¿Es esto una propiedad privada? ¿Hay humanos aquí? ¿Tendremos que deshacer esta carretera interminable?

Por suerte para nosotros el GPS no miente y finalmente atisbamos de nuevo la civilización: luces, alguna finca y hostal, un par de turismos… A las 10 de la noche estamos en el aparcamiento de Hvítserkur, donde cenamos y pasamos la noche en compañía de otra camper. Si hay auroras, es un buen sitio para fotografiarlas.

¿Merece la pena desviarse de la RingRoad para llegar hasta aquí? Hemos leído en muchos sitios que no merece la pena recorrer esta carretera infumable. Nosotros discrepamos totalmente: aunque la carretera se hace eterna no hace falta un 4×4 (solo requiere paciencia) y la península de Vatnsnes es una verdadera maravilla para los amantes de la naturaleza: focas, caballos, ovejas, acantilados, faros, piscinas naturales, cascadas, playas y sobre todo verde, mucho verde. Así que ¡SÍ, MERECE LA PENA!

***

>> Naturaleza salvaje: VATNSNES, ¡la península de las focas! (Y de otras cosas).

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