Hasta el infinito y más allá. Primer día de ruta: EL CÍRCULO DORADO.

ISLANDIA · Día 1 de 11 · EL CÍRCULO DORADO
De Keflavík a Hella (271 km) 

[25 Septiembre 2019]

A las 8 de la mañana (hora islandesa) nos encontramos en el aeropuerto de Keflavík. Sin apenas dormir, porque nos hemos pasado toda la noche entre el autobús de Zaragoza a Madrid, la lanzadera entre terminales, los controles del aeropuerto y las 4 horas y media de avión. Pero no pasa nada, ¡estamos en Islandia! “Iceland“, La Tierra del Hielo, como la bautizaría el vikingo Floki en el siglo IX.

Los vuelos nos costaron 240€/cabeza, operados por la compañía Norwegian. Venía algo inquieto por si mis expectativas de naturaleza salvaje —generadas en gran parte por los videoclips de Bon Iver y Kaleo desde 2010— se desinflaban con la realidad, pero Islandia no decepciona: es una verdadera explosión de belleza, calma y naturaleza.

Parque Nacional Þingvellir.

El hecho de que el país está experimentando un boom turístico creciente (ya no es aquella isla perdida en el océano a la que nadie va) tiene cosas positivas, como la rehabilitación de carreteras para hacerlas más “conducibles”, y negativas como el cierre de acceso a algunos sitios debido al turismo masificado o los autobuses de turistas que le quitan la magia a algunos parajes preciosos del sur. De todos modos Islandia tiene rincones escondidos que se pueden explorar prácticamente a solas (de momento).

Parque Nacional Þingvellir.

Vuelvo al tema: ¡estamos en Islandia! Pasamos un poco de estrés al recoger las maletas por todo el embutido que hemos traído de contrabando pero no tenemos ningún problema. Nos recoge en la recepción del aeropuerto un chaval de la empresa de alquiler (Lava Car Rental) y nos llevan a su local. Después de una hora en la que “supuestamente” estaban preparando nuestro vehículo (lo pongo entre comillas porque SPOILER: ni la calefacción ni la nevera funcionaron en todo nuestro viaje), nos entregan la que sería nuestra casa-cama-cocina-hogar durante 11 días: una Nissan NV200.

Nosotros cogimos un pack premium de seguros (que cubría colisiones, robo, seguro de grava MUY NECESARIO, seguro de ceniza volcánica…) además de segundo conductor y asistencia en carretera; no tuvimos ningún problema más allá del viento huracanado que a veces parecía querer arrancar las puertas. Nos indican dónde están los sacos (que nos salvarían de la congelación), el camping-gas, cómo montar la cama… Parece muy acogedora así que arrancamos. Here we go!

Parque Nacional Þingvellir.

Antes de nada nos acercamos al supermercado más cercano (Krónan) para abastecernos de provisiones básicas: leche (fresca, así que hay que mantener bien la cadena de frío), el famoso skyr (un legado vikingo similar al yogur), plátanos, patatas, zumo de naranja, pan no celíaco…

Los supermercados no tienen un precio exageradamente superior al de España pero el más económico es la cadena Bonus. Algo más caros serían Krónan y Netto. Los productos Schar no son mucho más caros porque, como ya dije, en España ya tienen un precio prohibitivo. Bonus tiene marca propia sin gluten aunque no vimos mucha variedad.

A la hora de guardar las provisiones en la nevera nos damos cuenta de que esta se ha apagado. La volvemos a encender y la lucecita verde se enciende. No nos preocupamos más y arrancamos hacia el Círculo Dorado. Esta ruta incluye el Parque Nacional Þingvellir, Geysir y Gullfoss; y es bastante famosa porque a muy poca distancia de Reikiavik puedes ver cascadas, placas tectónicas y géiseres.

Parque Nacional Þingvellir. Este soy yo enseñando a mis futuros alumnos cómo camino entre dos placas tectónicas.

No tardamos en sumergirnos en la increíblemente calmada atmósfera islandesa. La conducción es tranquila —con mil rotondas en los alrededores de Reikiavik, eso sí— y cuando sales de la capital con un solo carril para cada sentido. Por todas partes se ven ovejas y caballos pastando tranquilamente entre prados y montañas, y los miles de tonalidades de verde sin apenas presencia humana hacen imposible no quedarse embelesado. Islandia es un claro ejemplo de pequeños núcleos de población en medio de la naturaleza, y no al revés como estamos acostumbrados.

En hora y cuarto de viaje nos plantamos en nuestra primera parada: Þingvellir. Este Parque Nacional debe su nombre a dos palabras: Þing (asamblea) y vellir (explanada), debido a que en el año 930 se fundó en este lugar el Alþingi, una de las instituciones democráticas más antiguas de la historia. Allí se reunían anualmente los jefes de los diferentes clanes vikingos y discutían sobre conflictos, leyes, etc. Eventualmente acabaría convirtiéndose en el Parlamento islandés que hoy día se encuentra en Reikiavik.

En el centro de información nos dan un mapa y pagamos el párking que cuesta a día de hoy 750 ISK (unos 6€). No hay que poner papelito en el coche, es todo informatizado. Después empezamos la ruta circular que incluye varios miradores con vistas preciosas de la zona (fotos de más arriba), un estanque llamado Drekkingarhylur (donde se ahogaban con sacos de sal a mujeres acusadas de adulterio, incesto o brujería) y finalmente la cascada Öxarárfoss. Nosotros lo hacemos con calma en hora y media contando las paradas.

Cascada Öxarárfoss.

En Islandia todos los nombres tienen su lógica. Cuando un nombre acaba en “-foss” se trata de una cascada, cuando acaba en “-fjara” es una playa, cuando acaba en “-jökull” es un glaciar… Öxarárfoss se llama así porque esta cascada da lugar al río Öxará. A lo mejor es porque fue la primera que vimos, pero pese a su “pequeño” tamaño —en comparación con otras cascadas islandesas— nos pareció impresionante. A lo lejos ya se levantaba una enorme cortina de espuma y el sonido del agua era arrollador.

Pero la razón principal que hace de Þingvellir un lugar interesante es que se puede observar el lugar donde se separan dos placas tectónicas: la euroasiática y la norteamericana, que se alejan unos 2 cm cada año. Ya comentamos que Islandia es una isla formada por lava volcánica que fue emergiendo en el fondo del océano entre las dos placas tectónicas.

Placas tectónicas.

La fricción entre las placas al moverse es lo que provoca una intensa actividad sísmica y volcánica en toda la isla. Una de las fisuras entre las dos placas se llama Silfra y es una zona muy conocida para hacer buceo. Nosotros no lo hicimos, pero tiene fama de tener aguas absolutamente transparentes.

Al finalizar la circular se pasa por varios puentes desde los que se ven unos peces enormes. El señor del centro de información nos había contado que remontan el río a contracorriente para desovar, y creemos que eran truchas.

Volvemos a la camper y vemos que la nevera se ha vuelto a apagar y que solo dura encendida dos minutos. El enchufe delantero funciona, así que el problema parece ser el contacto del trasero. Hacemos un apaño de bombero con papel para que el enchufe quede menos suelto y parece que conseguimos alargar su funcionamiento. Envío un correo a la empresa sobre el problema. Me contestan “It might be the connector“. Vaya, gracias Lava Car Rental. Les explico las probatinas que hemos hecho y pregunto qué podemos hacer. La cadena de correos, titulada “Fridge problem in Nissan NV200“, acabaría teniendo 14 mensajes (11 de ellos míos dada la ausencia de respuesta por parte de la compañía) y ninguna solución.

Geotermia.

Intentamos hacer una parada extra en la cascada Brúarárfoss, recomendada porque no suele haber mucha gente, pero no encontramos consenso sobre cómo llegar y cada GPS nos envía por distinto sitio. Decidimos hacer caso a Maps.me, que nos conduce hacia un desvío donde una valla impide el paso al público. Como es el primer día y no queremos retrasar toda la ruta, acabamos desistiendo.

Llegamos a nuestra siguiente parada: Haukadalur, el Valle de los Géisers. Esta zona es un claro reflejo de la energía geotermal que aprovecha todo el país; pues con el calor interno terrestre se provee calefacción gratuita a todas las casas. Los géisers son erupciones de agua caliente del interior de la tierra. ¿Cómo se produce esto? Bajo la superficie de la Tierra hay cámaras de agua. Debajo de estas hay rocas muy calientes debido al magma del interior terrestre. Este calor que el magma transfiere a las rocas, se transfiere a las cámaras de agua. Conforme el agua empieza a hervir, borbotea hasta salir expulsada con fuerza al exterior.

Géiser Strokkur.

La palabra géiser viene del islandés “geysa” que significa erupcionar o emanar. Esta palabra dio nombre al géiser más famoso de la zona: Geysir; y posteriormente a todos los géisers del mundo. Geysir alcanzaba columnas de más de 80 metros de altura. Desgraciadamente, dejó de erupcionar a principios del siglo XXI debido a las piedras y objetos arrojados por los turistas (sin comentarios).

Actualmente se puede observar el segundo más intenso de la zona, el géiser Strokkur, que emana columnas de hasta 40 metros de altura cada 8-10 minutos aproximadamente. Antes de erupcionar el agua borbotea por lo que se puede prever el momento, y es IMPRESIONANTE. De todos modos no hace falta ver el géiser para alucinar, pues toda la zona parece de otro planeta.

Cascada Gullfoss.

Después de un buen rato flipando con las explosiones de Strokkur, nos desplazamos a la cascada Gullfoss, que viene a significar “Cascada de Oro“; quizás viene de ahí el nombre de la ruta que la incluye. Todas las fotos restan espectacularidad a esta cascada y no se puede comparar a contemplarla en directo. Un sendero permite recorrer el curso del río Hvítá y observar sus diferentes saltos, el mayor de los cuales llega a los 32 metros.

Nacimiento de Gullfoss.

El nacimiento de la cascada es una pasada; el paisaje ofrece la impresión de que se adentra en las profundidades de la tierra. Su agua te moja desde que empiezas a verla a lo lejos y emite un ruido ensordecedor que hace evidente la fuerza de la naturaleza.

A mediados del siglo XX se barajó la posibilidad de construir una central hidroeléctrica que aprovechara la energía de la cascada, lo cual hubiera requerido de infraestructuras que hubieran estropeado el impresionante enclave en el que se encuentra. Por suerte, el proyecto no salió adelante y a día de hoy podemos disfrutar del lugar. Eso sí, con bastante gente, dada su cercanía a la capital.

Cráter Kerið.

Nuestra última parada del primer día es el cráter de origen volcánico Kerið, con 3.000 años de antigüedad. Cuando un volcán explota o se desploma bajo su propio peso, se forma un cráter (o caldera volcánica) como este. Llaman mucho la atención el contraste de sus colores: las paredes son de tonalidades granates en lugar del típico color negro de la roca volcánica, debido a los depósitos de hierro; el musgo coloniza las paredes y las aguas del lago volcánico que ha ocupado el cráter son de un turquesa muy intenso. Precioso.

Aprovechando que no hay casi nadie, nos paseamos con calma por el perímetro del cráter disfrutando del lugar. También hay una senda que permite descender hasta el nivel del agua. Por cierto, antes de acceder al cráter hay que pagar una entrada que cuesta a día de hoy 400 ISK (3€); es una propiedad particular y lo destinan para la preservación medioambiental de la zona.

Cráter Kerið.

Empieza a atardecer y decidimos acercarnos a Hella para dormir. El camping elegido es Information Center Hella, por 1.500 ISK/persona (unos 12€). No lo recomendamos porque las instalaciones dejan mucho que desear: suelo de acampada embarrado, baños muy sucios y con dos duchas para todo el camping, cocina con un solo fuego disponible (había más pero no funcionaban; después de una hora haciendo cola acabamos cocinando en la camper)… Eso sí, el tío de recepción muy majo.

Rellenamos el depósito de agua para la camper, nos hacemos con el camping-gas y confirmamos lo que nos temíamos: la nevera definitivamente no funciona y nuestro correo no tiene respuesta. Decidimos que llamaremos por teléfono al día siguiente. Como el pronóstico de auroras no acompaña esta noche y al día siguiente nos esperan cascadas, playas volcánicas y lenguas glaciares, nos metemos en los mullidos sacos de dormir.

Resumen de nuestro primer día en Islandia: maravillados.

Góða nótt!

***

>> EL SUR. Cascadas, playas volcánicas, vientos huracanados y cosas que no funcionan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s