Suspendidos en el aire: Monasterios de METEORA.

GRECIA · Día 5 de 7
MONASTERIOS DE METEORA

[27 Julio 2021]

Nos despertamos a las 8 am. Aghhh, qué bien hemos dormido. Abrimos el ventanal de par en par y ante nosotros se aparecen las majestuosas masas rocosas de Meteora dándonos los buenos días mientras las golondrinas vuelan zumbando sobre los tejaditos de Kastraki. No se me ocurre un despertar mejor.

Buenos días desde Kastraki.

Bajamos y la mujer del apartamento nos despliega un desayuno bastante potente en la terraza exterior: huevos fritos, café, mantequilla y mermelada, yogur griego con miel, lonchas de queso… A la no-celíaca le pone además rodajas de pan y una ensaimada, y al celíaco le apaña rodajas de tomate aliñado y un huevo frito extra. Yo, como siempre, saco mi pan Schar. El café está malucho pero el desayuno bien vale los 7,5€/persona que cuesta.

Desayuno en Guesthouse Lithos.

La mujer se interesa por la celiaquía (tampoco conoce a nadie con diagnóstico de celiaquía en Grecia), lo cual nos lleva a hablar del sistema sanitario griego y, enlazando un tema con otro, se confiesa a favor de las múltiples manifestaciones antivacunas en Atenas, que están en contra de la vacunación obligatoria que impuso el gobierno griego, pues amenazó con suspender de empleo y sueldo a todos los sanitarios que se negasen, generando gran desconfianza en los ciudadanos.

Como sanitario y defensor de la investigación, me cuesta entender que las personas tomen decisiones que involucran a la salud pública basándose más en política que en evidencia científica (durante la pandemia COVID todos hemos visto que los bulos y la desinformación se propagan mejor que los artículos científicos). La mujer asocia la desconfianza del pueblo griego al endeudamiento financiero que el país arrastra desde 2008, y a la decreciente inversión de capital público en hospitales por parte del gobierno. Nos pone de ejemplo el hecho de que los pueblos de la montaña tienen los centros sanitarios lejos y con pocos medios. Es una situación complicada la del país heleno.

Con el estómago lleno, la mujer nos da un mapa de la Ruta de los Monasterios de Meteora y ¡allá que vamos! (con agua, importante).

Comenzamos la circular por Meteora.
  • RUTA MONASTERIOS DE METEORA
  • Cómo hacerla: Es una ruta de montaña de 18 Km que serpentea entre Kastraki y Kalambaka, pasando por seis monasterios y múltiples miradores. Se puede hacer en coche, con visita guiada o caminando (esta opción nos hubiera encantado pero hacía un calor acuciante).
  • Precio: La entrada a cada Monasterio cuesta 3€/persona y se compra allí mismo. Todos ellos cierran un día laborable, siendo diferente para cada monasterio. Algunos cierran a mediodía y otros no.
  • Duración: Nosotros hicimos el recorrido en coche, visitamos tres monasterios y nos llevó unas 5 horas haciendo muchas paradas. Volvimos para ver atardecer (obligatorio).
  • Monasterios: NICOLAU / ROUSSANOU / VARLAAM / GRAND METEORA / AGIA TRIADA / AGIOS STEFANOS
  • Vestimenta: Las mujeres deben llevar los hombros cubiertos y falda larga. Los hombres pantalones que cubran al menos las rodillas. A una mala ofrecen pañuelos para taparse. Calzado cómodo para subir cuestas y escaleras.
Meteora desde Roussanou. Al fondo se ve el Monasterio Nicolau.

Los primeros asentamientos por la zona montañosa de Meteora datan del siglo XI y eran monjes ermitaños cristianos que se refugiaban en cavidades de las montañas, a las que accedían mediante cuerdas o escaleras. En estas llevaban una vida austera y se protegían de las continuas e insistentes persecuciones otomanas.

En el siglo XIV comenzaron a construirse los primeros monasterios en las cimas de estas montañas que alcanzan los 600 metros de altura. Y es que Meteora significa exactamente eso: “suspendidos en el aire”. Llegó a haber 24 monasterios, de los cuales quedan 6 en la actualidad, todavía activos.

Mandarino, vigilando nuestro coche pero no mucho.

Nosotros pasamos de largo Moni Agios Nikolaos (Monasterio Sagrado San Nicolás), el más cercano a Kastraki y situado a menor altura; y hacemos nuestra primera parada en Moni Agias Varvaras Roussanou (Santa Bárbara).

Este monasterio se fundó en el siglo XIV, plena época de quemas y destrucciones de edificios cristianos por parte de los otomanos. Actualmente es uno de los dos únicos monasterios regentados por monjas.

Siesta con vistas.

Roussanou no es muy grande. Se accede a través de un puente de madera y alberga un pequeño museo con frescos, pero con el perdón de los historiadores del arte, me quedo sin duda con las vistas desde su pequeña terraza. También hay baño, como en todos los monasterios. Se pueden observar sistemas de poleas y un montacargas que permite subir bienes básicos (antes de la existencia de escaleras era la vía de acceso de los propios monjes). Cierra los miércoles.

Meteora desde Varlaam. Arriba se ve el Monasterio Grand Meteora.

Continuamos recorriendo las sinuosas carreteras hasta llegar a Moni Varlaam (Monasterio de Todos los Santos). También construido en el siglo XIV (fundado por un monje llamado Varlaam) sobre unas ruinas medievales a 551 metros de altura. Se dice que tardaron 22 años en subir los materiales necesarios y solo 2 en construirlo.

Monasterio Roussanou desde Varlaam.

Varlaam es el segundo Monasterio más grande de Meteora. Hay que subir unas 200 escaleras y tiene una terraza enorme con vistas espectaculares. Visitamos la tienda para estudiar unas postales detenidamente y sin ninguuuna prisa bajo el aire acondicionado. Cierra los viernes.

Terraza de Varlaam.
Varlaam.

Si continuamos el desvío que hemos tomado para visitar Varlaam, llegamos al Moni Grand Meteora: el monasterio más grande, imponente y situado a mayor altura sobre una roca de 613 metros. También es el más turístico y fuera se despliegan tiendas y puestecitos. Buen momento para pillar agua. Nosotros lo encontramos cerrado por ser martes, pero eso no nos impide dar un voltio por el caminito hasta encontrarnos con una verja.

Regresamos por el desvío y nos reincorporamos a la carretera “principal” donde hacemos múltiples paradas improvisadas para dejarnos absorber por las panorámicas 360º del lugar.

Roussanou (creo) desde alguna parte.
Si dejamos atrás Grand Meteora, a la derecha se puede parar en un descampado que ofrece estas vistas.
Más Meteora.

Las fotos que pongo a continuación son de uno de los dos miradores más famosos para ver atardecer sobre Meteora. Esto supone que las vistas son una maravilla, pero también que están un poco masificados en verano. Este es el más cercano a Roussanou; a nosotros personalmente nos gustó más el otro, algo más alejado si partimos desde Kastraki.

Uno de los miradores TOP de Meteora.

Una familia de cristianos ortodoxos (por la indumentaria, asumo) me ven usando la Nikon a ras de suelo y dan por hecho que sé de fotografía, así que me piden un repertorio de fotos para todos: primero los padres, luego los hijos, después la madre y los hijos, ahora los hijos y el padre… Mientras tanto su niño pequeño trepa y escala por las montañas y nosotros parecemos ser los únicos preocupados de que caiga al vacío.

En verano casi hay que hacer cola para subirse a la piedra.

Nosotros probamos suerte con un señor con cámara pepinazo pero nos saca tapando el paisaje. De momento las piedras siguen siendo nuestro mejor fotógrafo hasta que por suerte conocemos a dos zaragozanos (mae mía si cunde Aragón) que nos hacen una decente.

Panorámica de Meteora.

Continuamos por la carretera hasta acceder al Moni Agia Triada (Santa Trinidad). Su ubicación es sobrecogedora, ya que está enclavado en lo alto de un peñasco separado del resto de la montaña. De hecho, se dice que tardaron 70 años en llevar los materiales a lo alto de la roca y otros 18 para la construcción.

Moni Agia Triada.

Tras descender por una cuesta en zigzag, hay que sudar un poco para ascender 150 escalones y pasillos tallados en la piedra hasta su entrada. Este monasterio fue saqueado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, tras lo cual fue reconstruido.

Vistas a Kalambaka desde Agia Triada.

Los monjes que lo habitan todavía usan sistemas de poleas y cubos que conectan la base del promontorio con el monasterio de la cima para abastecerse. Cuenta con un amplio espacio exterior desde el que se tiene una buena panorámica de Kalambaka y los alrededores; además hay una fuente donde rellenar las botellas. Cierra los jueves.

Moni Agia Triada.

El lugar es tan emblemático que salió como telón de fondo en la película de James Bond de 1980 (“Solo para sus ojos”).

Roger Moore, el James Bond de la época, en Meteora.

Pasamos de largo el último de los seis monasterios de Meteora: Agios Stéfanos, también regentado por monjas y cuyo día de cierre varía en función de la temporada. Debe ser el más fácil de acceso ya que no tiene escalones.

Acto seguido acabamos la circular y llegamos a Kalambaka, donde aparcar es fácil excepto en la calle principal donde multan todo lo que no sean paradas cortas. Nosotros lo dejamos en un acampado con toda la solana. Evidentemente tiene más oferta que Kastraki pero también está más lleno de gente.

Comemos en Meteora Restaurant: Muy rico, barato y opciones sin gluten. Nos pedimos una ensalada de patata, feta grilled y moussaka sin gluten. Nos invitan a sandía de postre. Todo espectacular. Por poner un pero que no tiene nada que ver, tenían aves enjauladas que es algo que detesto.

Feta grilled.
Potato salad.
Moussaka sin gluten.

Meteora Restaurant (Kalambaka): Artesanal, riquísimo, barato. Muchas opciones sin gluten como moussaka. Súper recomendable. Obligatorio probar el feta grilled.

Con el estómago lleno regresamos a nuestro apartamento en Kastraki, donde nos regalamos una siesta muy placentera y más que merecida. Nos damos una ducha y, rejuvenecidos, regresamos a los miradores de Meteora para hacer lo que vinimos a hacer aquí: ver atardecer.

Atardece en Meteora.
  • ¿DÓNDE VER ATARDECER EN METEORA?
  • Hay muchos sitios con buenas panorámicas.
  • Empezando desde Kastraki, los dos más famosos están en el tramo que empieza tras el desvío a Varlaam y Grand Meteora (pero sin tomar el desvío).
  • Nuestro favorito figura en Google Maps como “Meteora Observation Deck”, y el otro no aparece en el mapa pero está un poco antes. Es imposible no encontrarlos porque están llenos de buses y coches.
  • Consejo: Lo ideal es llegar pronto y elegir un rincón alejado de la entrada para que los últimos en llegar no se te claven delante. Si os lleváis un libro o un par de cervezas (sin gluten tendréis que llevarlas desde España), plan de 10. Y toalla para acomodar el culete.
Foto que nos hicieron desde lejos unos madrileños mu majos.

Nosotros llegamos de los primeros (antes de las 18h) y la mejor decisión que pudimos tomar. Nos maravillamos con el paisaje vacío, leemos un poco, escribimos postales (qué mejor sitio para inspirarse)… Es imposible no quedarse sobrecogido con la panorámica.

Relax.

No sé vosotros, pero yo me preguntaba cómo es posible que queden esos impresionantes promontorios verticales sobre el valle. Pues bien, estas rocas son una mezcla de conglomerados (piedras gordas) y areniscas (grano fino) de unos cuantos millones de años de antigüedad, que fueron talladas por la erosión del agua, la cual fue excavando la roca profundizando cada vez más y más. Dicha masa de agua sobrevive como el río Peneo al fondo del valle.

Take it easy.
Celíaco Resignado por no tener cerveza sin gluten, e Influencer a la Fuga consolando.

Por cierto, que este paisaje también sirvió de inspiración a Juego de Tronos, si recordamos el imponente Nido de Águilas donde Tyrion casi es lanzado al vacío por la desequilibrada Catelyn Stark. Al no obtener permisos de los monjes para filmar, tuvieron que modificar digitalmente las tomas que grabaron.

Tyrion Lannister en su celda, con vistas a Meteora.

Va cayendo la tarde y no nos cansamos de contemplar extasiados el baile de luces entre los macizos montañosos que nos regala este lugar. El Valle de Meteora desprende una atmósfera mística y solemne; es difícil no sentirse diminuto. Nosotros nos dejamos atrapar por su belleza, su calma y su grandeza hasta que ya es imposible exprimir más el atardecer.

Adiós, Meteora.

Regresamos a Kastraki y finalizamos el día cenando en Gardenia Taverna, a una calle de nuestro alojamiento, con una terracica muy maja llena de gatos que quieren pescar algo. Le digo al camarero:

  • Hi, do you have room for two? (¿tienes sitio para dos?)
  • Hey dude! Eh… yeah, but do you mean a bed or a table? (¡Qué pasa hombre! Claro, pero ¿quieres cama o mesa?) (Entiendo la confusión porque también eran hotel)
  • No no, we just wanna eat! (Nada, solo queremos comer!)
  • Hahaha okey okey, take a sit! (Jajaja vale, tomad asiento!)
  • Just one more thing, do you have gluten-free options? (Una cosa más, tenéis opciones sin gluten?)
  • Yeah yeah of course, no problem! (Claro no te rayes, sin problema!)
Souvlaki de pollo y peppers con feta.

Pues ahí que nos sentamos. Una ensalada de la casa, los ya míticos peppers con feta, souvlaki de pollo y queso grilled. Todo muy rico por 32’80€. Apunte mental: Tenemos que hacer peppers con feta todas las semanas.

Gardenia Taverna (Kastraki): Bien informados de intolerancias. Todo artesanal, muy rico y barato en comparación con Atenas.

Volvemos al apartamento y nos dejamos preparadas las maletas que al día siguiente toca volver a Atenas. Por favor, que no nos la jueguen el GPS ni las obras griegas.

Bona nit!

***

>> Poseidón, Rey de los Mares. SUNIO y despedida de ATENAS.

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