La capital lusa: LISBOA, “Puerto Seguro”.

PORTUGAL DÍA 1 DE 6: LISBOA

[13 Julio 2019]

Llegamos a Lisboa el 12 de julio de madrugada sin saber dónde vamos a dormir. La hora prevista de llegada a las 22:15 h se pospuso hasta la madrugada por diversos retrasos del avión. Pensamos que al menos podremos reclamar, pero no, porque se puede a partir de las 3 horas de retraso y nuestro avión se retrasa solamente dos horas y media. Viajamos con TAP Air Portugal (ida) y Ryanair (vuelta), precio 110,50€/persona.

Salimos del avión para vernos ante una gigante cola de gente para coger un taxi, regulada por policías. Empezamos a replantearnos la búsqueda de alternativas para dormir, pero la casera de nuestro apartamento nos dice (dios, gracias) que nos espera. Finalmente tomamos un taxi que nos lleva desde el aeropuerto hasta la Alfama por unos 20€.

Finalmente llegamos a nuestro destino, la casera amablemente nos entrega las llaves y caemos rendidos en la cama. Alojamiento: Alfama Apartments Services. Precio: 168,30€/persona (4 noches). Solemos elegir los apartamentos con Booking. Este fue lo más caro que hemos cogido pero era julio en Lisboa y la ubicación inmejorable entre Alfama y el centro histórico, ambas zonas obligadas y a las cuales se llega caminando.

*****

Es un nuevo día, amanecemos en Lisboa y en una cama, no en la calle que era donde nos veíamos la noche anterior. Decidimos desayunar en el Mirador das Portas do Sol. Lo mejor que puedes hacer en el barrio de Alfama es dejarte perder por sus calles tradicionales y auténticas, es como si fuese un pueblo independiente a Lisboa. Al estar en una colina, fue una de las pocas zonas no afectadas por el terremoto de 1755.

Citando a Pessoa, icónico escritor portugués:

“De regreso a la Baixa, es decir, a la parte céntrica y baja de la ciudad, se pasa por uno de los más pintorescos barrios de Lisboa, Alfama, el viejo barrio de pescadores, que aún conserva gran parte de su antiguo esplendor. El turista que pase algunos días en Lisboa no debe perdérselo. Tendrá así una noción, que ningún otro lugar le proporcionará, de cómo era Lisboa en el pasado. Aquí todo le evocará dicho pasado –la arquitectura, el tipo de calles, los arcos y las escalinatas, los balcones de madera, las costumbres de la gente, que lleva una vida llena de ruidos, conversaciones, cantos, pobreza y suciedad.”

Miradouro das Portas do Sol

Nos perdemos por las ascendentes y sinuosas callejuelas empedradas hasta llegar al Miradouro das Portas do Sol, con unas magníficas vistas del Barrio de Alfama y del río Tajo –que no del mar, aunque lo parezca. Allí hay una caseta “chiringuito” con varias mesas hacia el mirador, donde ofrecen para desayunar pastelitos portugueses (no aptos para celíacos), cafés, zumos, macedonias de frutas… No es muy económico pero las vistas merecen la pena (y la calma si se va temprano). Al lado del bar hay una especie de terraza que también tiene buenas vistas.

Barrio de Alfama y río Tajo que pretende ser mar.

Muy cerca está el Miradouro de Santa Luzia, que no concede tan buena panorámica de la Alfama pero tiene muchísimo encanto gracias a sus bancos de azulejos, sus columnas llenas de buganvillas y sus artistas callejeros que ponen música y color al ambiente en el que te estás sumergiendo.

Mirador de Santa Lucía (una de las pocas fotos en las que Influencer a la Fuga no está a la fuga).

La verdad es que cualquier rincón de la Alfama es precioso. Si no te encuentras una pared llena de azulejos (hay muchísimas y son impresionantes, deben llevar muchísimo trabajo) será un banco, una casa o una iglesia. No por nada Lisboa es la ciudad con más azulejos del mundo.

Azulejos.

Seguimos bajando por las callejuelas de la Alfama en dirección al centro histórico y por el camino nos encontramos con la Catedral de Lisboa (La Sé), que fue erigida en el siglo XII sobre una mezquita tras la reconquista a los musulmanes y sobrevivió al terremoto de 1755. Entramos a echarle un vistazo y salimos pronto; las iglesias y catedrales nos gustan más por fuera. A la Catedral se puede acceder gratis pero para el Claustro hay que comprar entrada.

La Sé de Lisboa.

Por la zona pasa el famoso tranvía 28. Nosotros no lo cogimos en ningún momento porque se nos dijo que siempre estaba abarrotado, que iba lento y que costaba unos 3€ el viaje. Aunque entendemos que es algo muy típico de Lisboa, nosotros somos de caminar y creemos que el Barrio de Alfama se descubre mejor callejeando. Para que os hagáis una idea, desde el Mirador Portas da Sol hasta la Praça do Comércio (centro neurálgico del centro histórico) serán unos 15 minutos paseando con calma.

Arco de Triunfo da Rua Augusta, Praça do Comércio.

La Praça do Comércio es la plaza más importante de Lisboa y era la puerta de la ciudad al comercio marítimo, pues a este punto llegaban los barcos mercantes. Se construyó tras el terremoto de 1755 después de que este acabara con el Palacio Real de Lisboa. Desde entonces, la plaza ha presenciado momentos importantes como el fin de la dictadura salazarista que duró 48 años –en la Revolución de los Claveles, llamada así porque esta flor se convirtió en el icono de la revolución y se repartían por las calles.

En la foto de arriba se puede apreciar el Arco de Triunfo da Rua Augusta, que incluye esculturas de personajes portugueses que jugaron un papel importante en la historia del país, ya fuera en la defensa del territorio portugués, en la reconstrucción de la ciudad tras el terremoto o en su espíritu conquistador. También tiene una inscripción que reza: “Que las virtudes de los más grandes sean una enseñanza para todos“.

Como curiosidad, varios señores me ofrecen mariguana de forma poco sutil, en medio de la plaza principal y a mediodía. Debe ser algo habitual. Si no aceptas la transición en lo que el señor en cuestión llega a tu altura, él sigue caminando en la misma dirección como si no hubiera pasado nada.

Estatua ecuestre de José I.

En la misma plaza se encuentra la estatua ecuestre de José I, Rey que estaba al mando cuando sucedió el terremoto. Como todas en la ciudad, se encuentra mirando hacia el sur (lo cual es una buena estrategia para que la gente desorientada como yo se ubique). ¿Y qué hay hacia el sur? El río Tajo en su desembocadura.

En esta plaza suelen comenzar los Free Tour del centro histórico de Lisboa; también hay tours del Barrio de Alfama y del Barrio de Belém, que seguro son interesantes. Preguntamos a una muchacha con paraguas bastante simpática y nos admitien sin problema. La empresa se llamaba White Umbrella y el tour duró unas dos horas y media; el grupo era de unas 20 personas. Nuestra guía fue Nerea, una historiadora del arte muy salada que llevaba varios meses viviendo en Lisboa.

Primero nos explicó brevemente la historia de Portugal (que traté de resumir aquí), el origen del nombre de Lisboa –proviene del fenicio “Allis Ubbo, que significa Puerto Seguro– y después nos fue llevando a los sitios más icónicos. Nos dio bastantes recomendaciones para escapar de las “turistadas” (evitar restaurantes caros que no ofrecen comida tradicional, ahorrarse entradas para miradores a los cuales se puede acceder gratis, recomendaciones para comer y escuchar fado…) y se hizo bastante entretenido y ameno. A la mitad del recorrido hicimos una parada para tomar algo.

Convento do Carmo desde lejos.

Toda la visita nos pareció muy interesante, pero destacamos las siguientes paradas:

  • Iglesia de Santo Domingo: su interior está calcinado por un incendio de 1959 y posteriormente sufrió tanto el terremoto de 1755 como el maremoto que vino después; es curioso de ver.
  • Mirador alternativo al famoso Elevador de Santa Justa: en lugar de pagar los 5€ que cuesta y hacer la eterna cola, subimos por el lado derecho del Convento do Carmo, obteniendo las mismas vistas sin pagar (entre rejas, eso sí).
  • Librería Bertrand de la Rua Garrett: es la librería más antigua del mundo, no entramos en el tour pero está céntrica.
  • Convento do Carmo: este edificio, que actualmente alberga un Museo Arqueológico, nos llamó la atención desde fuera porque se conserva tal cual lo dejó el terremoto de 1755. Tiene que ser interesante, nosotros lo pillamos en festivo y nos quedamos sin verlo.
Vistas de Lisboa desde el mirador alternativo al Elevador de Santa Justa.

Al fondo de esta panorámica está el Barrio de Alfama, pateamos Lisboa de arriba a abajo. Sobre su colina se puede observar el Castillo de San Jorge, construido por los musulmanes en el siglo XI. Nosotros decidimos no ir porque ha sido restaurado muchas veces y habíamos oído que “de época” poco tenía, aunque nos recomendaron un par de miradores por la zona a los cuales no tuvimos tiempo de ir: Mirador de Ladra y Mirador Nosa Señora do Monte.

Tras unas últimas recomendaciones gastronómicas de Nerea (“Recordad que un sitio donde la sopa cuesta más de 2€ es caro”, “Los sitios con comida más rica son los antros más discretos y menos opulentos que veáis” y “Cuidado si os coméis las aceitunitas que os saquen sin avisar porque parecen gratis y luego os meten un sablazo“), acabamos el Free Tour muy satisfechos y con el estómago pidiendo comida.

Sitios que nos recomienda para comer en Lisboa entre semana (no estoy al tanto de sus opciones para celíacos):
– Merendinha do Arco
– Marisqueira Uma: en Rua dos Zapateiros
– Adega Da Mó, Travessa do Forno: es una calle pequeña con tres locales, detrás del Teatro María II.
– Casa Do Alentejo: no para cenar pero sí para tomar algo.
– ATasca Do Chico: para escuchar fado (a este fuimos el día siguiente).

Para los fines de semana, en los que es más complicado encontrar sitios auténticos de comida tradicional, nos propone los alrededores de la Casa dos Bicos, edificio cercano a nuestro apartamento y que actualmente ofrece una exposición sobre la vida de Saramago. Así que le hacemos caso y comemos en Adega do Atún, abierto desde 1943. Pedimos dos platos muy típicos de la gastronomía portuguesa: Bacalhau à Brás y Bacalhau Lagareiro.

En teoría el Bacalao Lagareiro se reboza en harina pero en este sitio nos lo dan sin rebozar; no sé si porque les digo que soy celíaco o porque lo suelen hacer así, pero ellos desde el principio me dicen que es sin harina. El bacalao está increíble (especialmente el Bacalhau à Brás, que es jugoso y cremoso) pero si queréis evitar contaminación cruzada yo buscaría otro sitio más especializado. Los dos platos de bacalao, una ensalada y dos Cocacolas nos cuestan 34,60€. Los menús que ofrecen entresemana son bastante económicos.

Bacalao Lagareiro (primer plano) y Bacalao a Bras (segundo plano).

Nota para celíacos: En muchos sitios no sabían de lo que hablábamos cuando preguntábamos por comida sin gluten, o lo sabían pero pensaban que era una elección en lugar de una patología (mi referencia es Aragón, donde la mayoría de establecimientos están siempre bien informados y preparados). Pero no os preocupéis, que Influencer a la Fuga es una experta en encontrar sitios aptos para celíacos. Aportaremos datos más fiables en futuras entradas.

Nota para todo el mundo: El Bacalhau à Brás hay que probarlo SÍ O SÍ. Es la especialité de Portugal.

Después de comer volvemos al apartamento, donde descansamos un rato y poco más tarde ponemos rumbo al Nos Alive. Del festival no haré crónica pero diré que tuve que beber sidra portuguesa (Bandida do Pomar) porque no había cerveza sin gluten (no encontré en todo Portugal). Eso sí, el concierto sin palabras. Dejo un videoclip precioso para quien no conozca Bon Iver, y adelanto que el sitio del vídeo va a ser nuestro próximo viaje este septiembre:

Holocene – Bon Iver

>> LISBOA Parte II. Donde el Tajo se funde con el mar: el Barrio de Belém.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s